La cifras de Tarek El Aissami en materia de inseguridad, puro bla, bla, bla…

La cifra de 13.080 muertes violentas durante 2010 a escala nacional es una de las manchas que aparece en la memoria y cuenta del Ministerio del Interior y Justicia, una cantidad que se contradice con la información suministrada por el encargado de esa cartera, Tarek El Aissami, durante su interpelación ante la Asamblea Nacional. El ministro refirió que se habían cometido 14.589 asesinatos en todo el país, lo que denota una inconsistencia de casi 1.500 fallecidos y que alguna de las dos cifras está errada. Mientras que el Observatorio Venezolano de la Violencia estima que las muertes violentas superaron las 17.600, sólo en 2010.

El informe detalla que Miranda es la entidad con mayor índice de homicidios: 2.025, mientras que el estado Amazonas es el que menor registro tuvo con 22 fallecidos.

Aunque en la Asamblea Nacional El Aissami señaló las posibles aristas de los índices de violencia, este punto fue obviado en el informe, y por el contrario se centra en justificar la inoperancia de los cuerpos de seguridad. “Si nosotros creemos, o si alguien piensa, que la solución a la inseguridad se reduce al espectro policial y su tratamiento es estrictamente reactivo y represivo, estaríamos atacando el problema por las ramas y no por las raíces”, reza una de las premisas por las que se signó el desempeño del MIJ en el 2010.

Con un presupuesto inicial de Bs. 30.339.829.257 la cartera de Interior y Justicia obtuvo 34 créditos adicionales otorgados por el Parlamento para subvenir gastos. La totalización de las modificaciones al presupuesto inicial asciende a Bs. 14.863.957.092. La mayor inversión de ese despacho estuvo destinada a la reestructuración de los cuerpos de policía, así como al desarrollo del Plan Piloto de la Policía Nacional Bolivariana por un monto que asciende a los Bs.1.643.584.030. Este es sólo uno de los 5 proyectos que absorbieron el presupuesto del 2010, y que no se ejecutaron en su totalidad.

PUROS PROYECTOS En 2010 el MIJ se centró más en los proyectos que en acciones contundentes, al menos contra el flagelo de la inseguridad. La reforma policial fue uno de los epicentros de la ejecución del presupuesto anual. El concepto de humanización de los cuerpos de seguridad y la no represión La capacitación del personal especializado en seguridad se ejecutó solamente en 24% y el monto fue de Bs. 26.789.129, mientras que el fortalecimiento de los cuerpos de policía estadales y nacionales obtuvo Bs. 23.839.989.

Pese a la ejecución presupuestaria de todas estas herramientas de preparación a los funcionarios, la depuración de algunos de los 106 cuerpos policiales del país se aceleró debido al registro que señaló que entre 15% y 20% de los hurtos en la capital fueron cometidos por funcionarios activos. En esta depuración está incluida la supresión de la Policía Metropolitana y la puesta en marcha del Dispositivo Bicentenario de la Seguridad, por un valor de Bs. 349.000.000.

Una de las denuncias constantes de los cuerpos de seguridad es que la dotación de equipos e instrumentos de trabajo es insuficiente; no obstante, el MIJ resalta como uno de sus logros la adquisición de 23.505 uniformes por Bs. 29.684.690 y nuevos transportes por Bs. 82.726.072. TAL CUAL

 

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